Norberto Francisco Moreno en La Amistad de Soria

El saxofonista Norberto F. Moreno conmueve al público soriano tocando con un instrumento diseñado por Ida María Grassi

Hay oportunidades que se presentan una vez en la vida. Y, si las aprovechas, podrás hacer realidad uno de tus sueños. 

Para el luthier Andrés Postigo Marín, maestro del viento fundador de Marín Lutier, esa oportunidad llegó en una subasta de instrumentos musicales en Londres.

Entre los artículos que se subastaron, se encontraba un saxofón diseñado por Ida María Grassi, una de las primeras mujeres luthier de la historia.

Andrés jugó con ventaja. Fue el pujador “más alto” porque se aprovechó del desconocimiento general que existe entorno a la figura de esta célebre artesana.

Gracias a su picardía, se llevó a su taller de Almazán, en Soria, un instrumento con un valor histórico incalculable, muy superior a cualquier precio de venta y cualquier puja.

Grassi: saxofones de alta calidad made in Italy

Si te preguntaran en un examen de cultura general el nombre de una marca de violines famosa, ¿qué responderías?

Probablemente, lo primero que te venga a la cabeza sea la palabra Stradivarius, que, a parte de ser el nombre de una conocida multinacional de la moda, es la derivación latina con la que se conocen los instrumentos diseñados por Antonio Stradivari.

Pues, si en lugar de violines te preguntaran por saxofones, puedes responder con un apellido fundamental para la historia de este instrumento musical: Grassi.

Ida María se sentía orgullosa por haber logrado que su receta para fabricar saxofones llevara un apellido italiano reconocido en el mundo entero.

Y no es para menos. Gracias a su empeño y profesionalidad, logró hacerse un hueco en el mercado durante la década de 1950. 

La calidad de su trabajo era su mejor tarjeta de presentación, llegando a exportar saxofones a Estados Unidos desde Milán y desde Quarna, dando estabilidad económica y trabajo a muchas familias del norte de Italia.

De ese modo, la artesanía musical contribuyó a sacar de la miseria a un país devastado tras la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, Grassi es una empresa que continúa la labor de su fundadora: fabricar saxofones y otros instrumentos de viento con la máxima calidad posible.

Gracias a la gallardía de Andrés y su buen olfato para aprovechar las oportunidades, el público del Círculo de la Amistad “Numancia” de Soria pudo disfrutar de un concierto de jazz interpretado con un saxofón Grassi.

Homenaje a Pedro Iturralde con un Grassi

El pasado 23 de diciembre fue un día muy especial y muy esperado para Norberto Francisco Moreno. Fue un día de concierto.

Para un músico profesional, subir a un escenario es más que un medio con el que ganarse el pan con dignidad. Es un estilo de vida con el que conjura la magia de conectar con más personas gracias al poder de la música.

Aunque este saxofonista soriano es “feliz haciendo música”, durante el año 2020 ha tenido que apuntar todas sus fechas de conciertos con “un lápiz con goma por el otro lado”, ya que el COVID-19 ha provocado la suspensión una y otra vez de sus conciertos.

Por eso, cada nuevo contacto con el público es una fiesta para celebrar la vida y para dar las gracias a aquellas personas que fueron importantes en nuestra trayectoria y que ahora ya no están.

Un referente cuya ausencia marcó profundamente a Norberto fue la del maestro del jazz español Pedro Iturralde, a quien homenajeó en su concierto interpretando el Autumn Leaves con un Grassi en las manos y en los labios.

Norberto F. Moreno homenajea a Pedro Iturralde interpretando Autumn Leaves con un grassi

Norberto explica que la sensación de tocar con un grassi es “muy sorprendente” porque recoge el peso de la “tradición” en sus manos.

Él siente que el instrumento “tiene un alma que quería hablar”, un saxofón viejo que necesitaba “volver a ser el que era”, “volver a sonar” para expresar los sentimientos de su portador…

“Es muy diferente al saxofón de la escuela clásica, pero me siento muy cómodo tocando con él”, reconoce el también compositor y profesor musical.

La cultura es segura

Esa necesidad de recuperar la esencia perdida se traduce en volver a pisar un escenario con regularidad.

“Tiene que haber esperanza” -proclama Norberto- porque la cultura es segura (y necesaria para una vida plena y libre) y el público tiene muchas ganas de música, cine y teatro. Por eso, su deseo para el  2021 es “que las cosas vayan lo mejor posible”.

Por todos estos motivos, este concierto fue tan especial. Fue un reencuentro con la música en directo en el que hubo un testigo directo de la historia de música universal: un saxofón grassi.